Ofensas… que no lo pretenden.

A menudo nos ofendemos por ciertas cosas que no pretenden ser una ofensa, pero ¿cómo saberlo? Bien, pues poniéndose en el lado contrario.

Y diréis “menuda patraña, está claro”. Ya… Pero mucha gente es incapaz de analizar y ver lo que ha visto como algo ofensivo del lado contrario.

En absoluto estoy diciendo que el síndrome de Estocolmo sea la norma a seguir, pero de vez en cuando es conveniente, sobre todo, en situaciones del día a día.

Y es que a menudo ofendemos sin darnos cuenta. A mi me pasa constantemente, y es porque pienso que los demás entienden qué es lo que he querido decir, o espero que me entiendan.

Como me comentan, las expectativas que nos creamos sobre lo que los demás van -o puede que vayan a- hacer nos crea un esquema mental que se desmorona cuando su respuesta no es la esperada. Y esto pasa por las dos partes, tanto del que hace como el que recibe.

Por esto, para próximas veces, es mejor no pensar las cosas en caliente, y ver si hay razones de ofensa. Y, sobre todo, no tener expectativas de la reacción de nadie. Así nos irá mucho mejor en las relaciones, palabrita.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s