Trepa

¿Quién no se ha sentido atacado por alguien y no tiene medios de demostrarlo? ¿Quién no se ha sentido impotente al intentar hacer ver a alguien esta situación y comprobar que nadie está de tu parte? ¿Quién, después de esto, no puede evitar seguir haciendo lo mismo de siempre? Yo sí, me siento atacada, me siento frustrada y agobiada, pero no puedo hacer nada porque entonces quedaría yo de mala… ¿Qué hacer?
Ante todo, dejar claro que no busco soluciones, ni consejos, sólo busco desahogo y quiero mostrar como veo yo una situación que, probablemente, le pase (o le ha pasado) a alguien que lea esto (si es que hay alguien que lo haga…, lo cual me alegraría bastante, sinceramente).
Resulta que un día aparece un personajillo agradable, con voz dulce y graciosa, que cautiva con sus modales tan delicados y suaves. Es encantadora, tímida y dispuesta a trabajar. Es totalmente bienvenida y esperada, ya que la cantidad de trabajo era excesiva. En nuestra posición hay 4 puestos, pero uno se había quedado vacante (tampoco se le hecha de menos) y la otra persona está de baja por maternidad, y es mucho trabajo para dos personas. Gracias a ella pasamos varias semanas de relax y de agradable ambiente laboral. La estuve enseñando a hacer las cosas, le dije que preguntara lo que fuera, todo fue genial. Nuestro compañero se fue de vacaciones unas semanas y ella y yo hablamos mucho, fuimos muy sinceras, estuvimos genial juntas, hasta que volvió mi compañero…
Este chico es el que más llamadas recibe y le ayudamos siempre con esto. Desde que ella llegó, sólo respondía ella al teléfono. Yo me relajé y me alegré porque odio el teléfono ( 🙂 ). También se empeñaba en ayudarme con mis cosas, cosa que agradecí, hasta que me empezó a tocar también las narices.
Mi teléfono dejó de sonar, porque mi compañera “del alma” se empeña en cogerlo y la gente piensa que no estoy nunca. Además, ella se empeña en darle instrucciones a la gente sobre mi trabajo, cosa que hacen (y luego todo está incompleto o mal hecho).
Se ha dado el caso que, con afan de ayudarme, ha tomado parte de mi trabajo, lo ha grabado en nuestro archivo y, de repente, lo ha dejado a medias. “¿Por qué está esto a medias?” Le pregunté directamente. “Lo he tenido que dejar, que tenía otras cosas que hacer.” Totalmente comprensible. Cual es mi sorpresa cuando, al comenzar con la segunda parte del trabajo, vi que todo estaba duplicado en la base de datos, mal archivado, etc. En voz alta le pregunté “Perdona XXX, pero no entiendo como lo has archivado. ¿Puedes explicármelo?” “Es que no me lo explicaste del todo y, como pensé que lo estaba haciendo mal, lo dejé de hacer.” Mi cara en ese momento fue una copia de la Máscara (Jim Carrey). Todo ese trabajo había que revisarlo folio por folio hasta ver que todos estaban bien o duplicados en una tabla donde no se almacenan los últimos cambios y… Bueno, un desastre… Me fastidió bastante, pero continué con lo mio. Ahora seguro que no lo tocaría más.
Otro caso es el de las culpas. “Es que tú me dijiste que lo hiciera.” o “Es que me dijiste que actuara así.”
Un día, mi jefe me dijo que era muy simpática y eficiente, y me preguntó qué me parecía a mi. Le dije que era maja, pero que no le dejara tocar mis documentos, porque ahora yo tenía el doble de trabajo. Claro, como en su día tuve mis piques con mi jefe, eso ahora le importa bien poco. Una lástima…
Y ahora viene lo mejor: no me habla, mira todo lo que tengo en mi mesa, se mete en las conversaciones, vigila mi ordenador… Todo, pero claro, cuando no está mi jefe. Y me repatea. Y me echa culpas de cosas cuchicheando con mis compañeros… Lo estoy pasando mal. Estoy deseando que mi otra compañera vuelva de su maternidad, porque no aguanto más a esta pelota relamida… Y es que encima se mete con todo lo mio, todo lo que digo, todo lo que hago, y para los superiores, todo esta bien, todo es perfecto, todo es genial… No la aguanto más…
Lo peor es que soy gilipo, porque encima no quiero ser mala y la sigo haciendo algún que otro favor, para que vea que no voy a rebajarme a su altura, pero mi jefe la sigue la corriente y la adora… No se qué va a ser de míiiiiiii!