NO FIRMES UNA C…

NO FIRMES UNA CARTA CUANDO ESTÉS CONTENTO NI DISCUTAS CUANDO ESTÁS ENFADADO.

Las palabras duelen.

Sí, así es. Hay personas que hablan sin pensar en cómo puede repercutir lo que digan (entre las que me incluyo).

El problema recae cuando ya no es un chiste que sale mal, un cambio de palabras que provocan risa o un halago mal estructurado. El problema es cuando el comentario se hace con la intención de herir o de hacer chantaje emocional. Y apostaría a que todos hemos sufrido eso y nos duele, pero ¿nos hemos parado a pensar en cuando lo hacemos nosotros? Comentarios llenos de ira dirigidos al que menos se lo merece.

Es algo digno de pensar. Y lo lamentable es que una disculpa no es suficiente, porque se ha dicho sin pensar en la otra persona y el dolor que eso puede causar. Es como meter un tajo a alguien con un machete en un momento de excitación agresiva y luego disculparse… “Tio, que estaba cabreado y se me ha escapao”.Aún no se ha inventado una cirugía estética para las heridas sentimentales, lo siento.

Y todo esto se puede derivar a las discusiones, los correos electrónicos, las cartas… Incluso los whatsapp -con la ventaja que estos 3 últimos se pueden rehacer y las palabras no. Aún así, mucha gente no lo rehace y “se queda a gusto”- .

En fin, tened en cuenta que lo que digais en un momento de ira puede repercutir negativamente en las personas y que la paciencia no es eterna, así que no tireis mucho de la cuerda, no vaya a ser que os mancheis de barro.

La niñez

Cuántas veces nos habremos quejado de alguien porque parecía o era muy crio… ¡Cuantas! Pero bueno, pongámonos en situación. ¿Es que la juventud, la niñez no es lo mejor de la vida?
Y no es una tontería. Analicémoslo: cuando se es pequeño no hay preocupaciones. No te preocupas del dinero que haces gastar a tus padres en tus cosas, no estudias casi nada en casa, tu única preocupación es no perder jugando al pilla pilla… Te haces un poco más mayorcete, y ya estudias un poco más, pero vamos, sin pasarse, que es malo… Sigues sin preocuparte de nada, menos de gustar a algun chico/a. Pero a partir de ahí, comienzan los problemas. Que si ya te tienes que llevar las cosas a casa, el estudio, la ropa cara, los cabreos innecesarios por la edad del pavo, la falta de dinero para salir por ahí con los amiguitos… Malo malo malo… ¿Y más tarde? Un caos total. Pretendes seguir viviendo del cuento, pero no puedes, el dinero escasea, te buscas un curro, tus amigos se rien de ti (claro, que ellos no tienen pelas), la universidad te quita todo el tiempo libre que tenías antes… ¿Y después? A medida que vayamos creciendo lo iremos descubriendo.

Conclusión: no nos quejemos de los eternos Peter Pan que hay por la vida, ellos si que disfrutan de las cosas "como enanos".

 

 

P.D.: Leftito, de pequeños no pensamos en sexo. Esa es el matiz que me faltaba…