A la mierda todo… o casi.

Estoy cansada de sentir que me utilizan, que no importa mi identidad ni mi opinión, de ser un número, un comodín, una alternativa.

¿Tú también te has sentido así? Y, ¿a que es una mierda? Pues no, no lo es. Es una razón. Es un motivo para darles con todo lo que tienes en la cara a aquellos que te han hecho llegar a este estado.

Me he sentido así muchas veces en la vida. He estado extremadamente protegida en mi niñez y adolescencia, y eso me ha hecho no tener muy buenas dotes de comunicación, baja autoestima y pésima capacidad de relacionarme con la gente. Todo esto ha resultado en relaciones con gente con mucho más genio e iniciativa que yo, a los que he dejado que me manejaran, que se aprovecharan de mi, y todo porque he pensado que mi opinión a su lado no tenía validez.

Pero ya basta, ya me he cansado de ser una marioneta. No estoy dispuesta a callarme ni a aceptar lo que los demás me impongan. Sigo teniendo dotes casi nulas para la comunicación, pero adoro la guerra fría.

Y siempre habrá gente, gente lista que se aprovechará de nosotros, gente amable que nos ayudará, gente que nos quiera y no sepa cómo ayudarnos, gente que obvie tus problemas, gente que te dará un empujoncito, y gente que no dejará que te hundas en lo más profundo. Todos ellos nos enseñarán un poco sobre cómo podemos superar nuestros problemas.

Animo a los que se sientan así a aguantar. El secreto está en darse tiempo a uno mismo y conocer qué tenemos y cómo lo podemos utilizar. Un gran consejo que me dio una amiga de las que aparece cada cierto tiempo.