Muñeca rota

Te conocí más que tú a tí misma. Intenté que vieras lo mismo que yo, pero fué en vano.

Mientras quieres aparentar ser una persona fuerte y decidida, no haces más que dejarte en evidencia y a los que te rodean. Decisión no es lo mismo que desidia. El orgullo pudo contigo en millones de ocasiones, y las consecuencias nunca fueron de tu agrado.

Alegre, simpática, atractiva e inteligente, eso es lo que fuiste. Y por tus malas decisiones te quedaste en triste, amargada, facilona e ignorante. Podías haber tenido lo que quisieras, pero quisiste tenerlo todo. Y se vino en tu contra, dejándote más tirada que una colilla.

Y entre medias yo estuve contigo, intentando apartar ese antifaz que tenías puesto ante tus ojos. Pero no pude, tu obsesión era que el mundo girase a tu alrededor. Y te obcecaste en que si lo deseabas, sucedería.

Nunca sabré si funcionó o no tu magnífico plan. No se si volveré a verte; pero si lo hago, espero que vuelva a ver a esa gran mujer que una vez fuiste.

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