De vuelta de todo

Hola gente. Aquí estoy, de vuelta de todo, de vuelta de nada, de vuelta y vuelta, tan joven y de vuelta…
Pues si, el verano ha sido una época de vuelta. Vuelta de todo porque normalmente nos vamos para darle la vuelta a nuestra vida diaria, vivir cosas distintas a las que estamos acostumbrados… Yo me he ido de vuelta a la playa, eso está bien, eh?
De vuelta de nada porque en realidad, estés donde estés, siempre estás pensando en tus ocupaciones rutinarias; es decir, piensas en tu casa, tu familia, tus amigos, tus asuntos personales. Yo no he dejado de pensar en mis cositas, en mis revistas, mis discos, mis posters, etc.
De vuelta y vuelta. Creo que esto no hay ni que explicarlo, verdad? QUEMADA por alante y por atrás… Como un cangrejito, rojita rojita. Pero bueno, ahí está la definición.
Tan joven y de vuelta. De vuelta de las vacaciones ¡maldición! Me habría gustado quedarme allí: El calor asfixiante del sol dando en la tela de la tienda, el pelo indomable por culpa de la humedad del ambiente contra el cual no puede luchar ningún cepillo o peine que moriría en el instante, el aire que no te deja estirar de una vez la toalla en la playa llenándola de arena al menor descuido, el agua helada y salada (puaj), el bikini que nunca se seca y si está seco se ha manchado, las moscas hijas del infierno que no te dejan echarte la siesta en paz, el agua de la piscina totalmente congelada, los vecinos cotillas, las noches repetitivas pero divertidas, el sueño que no se hace esperar, los mosquitos nocturnos que te acribillan en la madrugada… Fantásticas, unas vacaciones fantásticas. Y fue, sobre todo, por poder compartir todas estas cosas con mis amigos, eso si que es "fantálvilloso" y "transespléndido".

El veranito

Ay! El verano, esa estación del año que toooooooodos deseamos para poder despelotarnos, enseñar nuestras carnes y pasar un calor agobiante para irnos a otra ciudad a llenar nuestra porción de playa… ¿Es esta nuestra idea de vacaciones? La verdad, mi idea de vacaciones es irme a un hotel, que me lo den todo hecho y no ir a ningún lado; no esa de tener que saber donde me voy para llevarme un tipo de ropa correspondiente, hacer veinte maletas, la sombrilla de Kodak que regalaban con la compra de cuatro carretes que jamás usaré enteros, la pelota de Nivea (todos tenemos una), cuidar la revisión del coche para que no te deje tirado… Un rollazo, vamos, y ¿para qué? Para no encontrar un sitio en la arena que no tenga piedras o sea barro o esté poblado de colillas. O peor aún, que no esté al lado de un chiringuito de playa… Eso si que es lo peor. Te tiras escuchando la canción del verano, te guste o no, tooooda tu estancia en la playa. Y el olor a sardina frita puede que no se te vaya en meses…
No lo se con seguridad, pero yo aquí en Madrid estoy muy bien, con su polución, su calor asfixiante, su asfalto que produce visiones… Vamos, genial, que hace un calor que voy andando y se me van fundiendo las suelas con la calle…
Pero en fin, prefiero la montaña, esas vistas, ese aire, esa ALERGIA! Si es que todo tiene algo malo. Mi idea del hotel no es tan mala, ¿a que no? Y si a alguien se le ocurre otra, que me la escriba, para saberlo…