Buenas

Hola.

Si has llegado a este blog es que te has equivocado. Si no es el caso, bienvenido🙂

En el caso que quieras ver algo de lo que se cuece por aquí, adelante. En la fila de arriba tienes las categorías en las que he escrito, una nube de tags y hasta un espacio para buscar a ver si tengo lo que necesitas.

Espero que al menos, te entretenga un poco.

Reflexiones infieles

El viernes pasado fui a ver la “nueva” película de Woody Allen, Cafe Society. Me considero bastante fanática de este director, aunque se autoplagie constantemente, representando últimamente historias de amor platónicas o incompletas, tal cual hizo con Annie Hall allá por los años 70 (la cual recomiendo encarecidamente, es maravillosa).

Aunque sus películas traten de lo mismo más o menos, siempre hay puntos en los que te da que pensar. En esta película, me hizo reflexionar en que los amores platónicos se parecen bastante al trabajo “ideal” que quiere tener cada uno: tenemos ilusión por uno en concreto, pero en muchísimas ocasiones, terminamos eligiendo el que nos da más oportunidades. Y luego, siempre estamos pensando e imaginando qué habría sido de nuestra vida si hubiésemos elegido el otro camino. Finalmente, ese sentimiento se nos queda dentro para siempre, no es posible borrarlo, y se irá con nosotros hasta el fin de los días.

En cuanto al tema de la infidelidad, no se cómo explicarlo… Lo plantearé con una pregunta retorcida: Ser fiel a tus verdaderos sentimientos, ¿es ser infiel a tu pareja? Gracias a un amigo (del cual no sé mucho hace bastante), me di cuenta que el cargo de una infidelidad debe llevarla el que la comete, no su pareja, ya que la otra persona no tiene culpa que el “infiel” haya buscado lo que le falta interiormente en otra persona. Y ahí es cuando me acuerdo del “Chatín” de Arturo Fernández, el cual, en una entrevista dijo (aproximadamente) “Lo verdaderamente peligroso es ser infiel de cintura para arriba, no de cintura para abajo”. Esta frase me encantó, pues tiene sus toneladas de verdad. Es mucho peor enamorarse de alguien y vivir una mentira con otra persona, siempre pensando en el amor primero, que darse un capricho y acostarse con alguien (ojo-cuidao, no justifico ninguna de las dos acciones).

Por todo esto, creo que la película de Allen refleja una infidelidad absoluta, desde el punto de vista de “cintura para arriba”, por parte de los dos protagonistas, pero ¿quién no conoce un caso similar? Y si no lo conoces, abre un poco los ojos y ahí te lo encontrarás.

“Pagan Poetry” y lo que me hizo pensar

Llegados a este punto, con toda la información que nos rodea, es poco probable que algo nos impresione. Y no hablo de violencia ni nada de eso (cosas que a mí, por ejemplo, siempre me sorprenderán), sino de lo colgada que puede estar la gente para publicar ciertas cosas. Y dejo aparte los muros de Facebook, que eso ya es otro cantar (que haya personas que cuelguen hasta cuándo van a dar un paseo sólo por un puñado de likes, me revienta, en serio).

Hablaré de Björk Gudmunsdottir (creo que lo he escrito bien sin utilizar copi-pega de Wikipedia). Resulta que me he vuelto una gran fan suya desde hará un año o así, cuando me dio por escuchar algo suyo. Es de estas cosas que te vienen, y no sabes de donde, pero inconscientemente aciertas.

Antes pensaba que Björk era una colgada de la vida que no había hecho más que una peli rara con Lars Von Trier, y la versión de una canción que aparecía en un anuncio de colonia (por la que la gran mayoría la empezó a conocer). Ahora, después de conocer su trayectoria y demás, pienso que tiene muchísimo talento (y que está un poquito colgada), además de un estilo de la moda que me río yo de Lady GaGa. Su música es absorbente, sus ritmos son entre pegadizos y extraños (evocadores, tal vez). No sé, a mí me apasiona esta mujer, y no sé porque, insisto.

El caso es que, cuando me gusta algo, llego a un punto de análisis en el que me da, en la música en otros idiomas, por saber qué dice la letra (sí, puede parecer algo básico, pero hasta hace poco no supe qué decía la canción de Delilah de Tom Jones, y ahora me gusta más, por ejemplo) y entender los videoclips, de los cuales me considero muy fan. Pues en esto que, viendo los videoclips de esta mujer, en concreto de la canción Pagan Poetry, me encuentro con imágenes un tanto extrañas. Busco a ver qué opina la gente sobre este video, y me encuentro que fue un video que provocó mucha controversia cuando salió. Y yo pensando “Pero si salen imágenes retocadas que no se distinguen, y luego Björk semi-desnuda vestida de algo raro con piercings”. Tonta de mí… Después de leer algunos artículos sobre este video, y de entender el significado de la canción (explica la relación entre tortuosa y maravillosa que tiene con alguien, y tira mucho al aspecto sexual), que me pongo a mirar el video y todo cobra sentido. Y mis ojos como platos.

Cuando empieza el video, después de ver una cuerda por la que caen como perlas, una salpicadura de algo salta hacia la pantalla. Muy bien, es que ni me di cuenta, en serio (vi el video como un “todo”, no fijándome en los detalles). Pues bueno, ya se puede intuir qué representa esa salpicadura, cuando después, habiéndolo leido, aparecen imágenes de unos videos privados de Björk, retocados y difuminados, en los que sale ella haciendo una felación y demas asuntos con el Sr. X. A continuación, muestran perforaciones corporales con agujas, cuerdas saliendo y entrando por la piel de alguien (modelos, según leí), y finalmente rematado por Björk vestida de “novia” sólo de cintura para abajo. De cintura para arriba es como si fuera todo lo que se ha perforado antes, con collares y perlas.

Personalmente, me flipa más el montaje del video -y lo tonta que me sentí cuando vi imágenes donde pensaba que sólo había líneas- y el estómago de esta mujer por mostrar sus videos privados, que la canción en sí, que me gusta también, cuidao. Pero no sé, es como una mezcla de locura, valentía y pasotismo frente a lo que los demás piensen. Y eso me impresiona, siempre me sorprende que alguien haga algo sin pensar en absoluto en la crítica, y más siendo un personaje público.

La moraleja de todo esto es que, pese a intentar no pensar en lo que opinen los demás o a gritar a los cuatro vientos que no nos importa, siempre estamos supeditados a esa influencia, y pocas personas de verdad piensan así, tildadas de locas a menudo.

Y creo que me acabo de contestar a lo que escribí antes. Creo que ya sé por qué admiro a esta mujer: por tener algo de lo que yo carezco.